lunes, 25 de febrero de 2008
jueves, 21 de febrero de 2008
Celtic- Barça (Champions, 21 de febrero de 2008) ¡Viven!
Pues el Zaragoza-Barça fue eso. Después de ver cómo Messi se arrastraba por el campo, no quise ni hacer crónica. La película fue tan mala que no había ganas de hacer la crítica. Y encima con truco final, una triquiñuela barata que no sirve para otra cosa que alimentar los lloriqueos de los vikingos y sus secuaces de la prensa. El Barça fue un equipo ramplón: sin velocidad, sin desborde, sin agresividad, sin nada de nada. Ni más ni menos de lo que viene siendo desde París. Con un par de diferencias: Messi era un fiambre más en un equipo de muertos e Iniesta no estaba para desenterrar los despojos.
Déjà vu
Ayer fui a ver el partido con mi padre. Hacía tiempo que no veíamos el Barça juntos. Mi madre ya hace un tiempo que me envía señales de socorro. Y es que cuando el Barça va mal, la convivencia en casa es muy difícil. Siempre ha sido así. Pero ya se sabe: cuanto más viejo, más pendejo. Con un Barça así, cualquier circunstancia puede provocar una batalla campal: un mal gesto, una palabra de más, un estornudo en el momento inoportuno... Son ya muchos meses de un Barça patético, así que fui al rescate de mi madre. Es mi deber como hijo, qué menos.
Fue volver a casa y todo pareció funcionar como en tiempos mejores. Un oasis en medio de la asfixiante vida del joven independiente. Un déjà vu: la cena ¡de dos platos! preparada, el monopolio del sofá, el parte sobre mis últimas actividades (¿El trabajo? Bien; ¿La convivencia? Muy bien; ¿Y hoy qué has comido? Lentejas; ¿Te las ha hecho tu suegra? Sí; ¿Estaban más buenas que las mías?; Estaban bien, pero ni de coña como las tuyas). En fin, lo de siempre, lo que uno se espera cuando va de visita a casa de los padres.
Este muerto... ¿está muy vivo?
Hubo otra cosa anoche que también fue como antes. Pero ésta no la esperaba. Sabe Dios que no. El Barça parecía el Barça de cuando yo veía el Barça con mi padre. ¡Joder si lo parecía! Caipirinho se disfrazó de Ronaldinho; Messi seguía siendo Messi; Henry era lo más parecido a un jugador que comprende y comparte el "estilo Barça"; Puyol era el león de toda la vida; Valdés no se parecía a Casillas, ni falta que hizo. En fin, el Barça de cuando el Barça era el Barça. Delante teníamos una madres, sí, ¿pero cuántos equipos de madres nos han bailado en estos últimos 20 meses? ¿cuántos? No sé si será un espejismo, pero sí sé que lo de ayer nos viene de lujo en todos los sentidos: pie y medio en 1/4 de la Champions sin haber hecho nada, Europa acojonada y la plantilla, revitalizada.
Valdés: Le llegaron dos veces con peligro y le metieron dos. Y yo tan contento. Fue el Valdés de cuando no necesitábamos tener un portero que nos salvara de caer derrotados una vez sí y otra también. Pudo salir en el primero, pero el centro fue buenísimo y el desmarque también; en el segundo, la sensación general es que quedó en evidencia, pero yo no estoy muy de acuerdo con eso: él no se llama Val_Des_Sar y no mide 1.90. Le pillo a contrapié y poco más pudo hacer.
Abidal: ¡Hijoputa el negro! Hizo en los primeros 20 minutos de partido más centros al área con peligro que en los seis meses que lleva aquí. Que me lo expliquen. La buena primera parte de Ronaldinho fue en gran parte gracias a él, que no paró de desdoblarse y darle salidas, por fuera (como los tres primeros centros al área que no encontraron rematador) y por dentro (como en el chute de la segunda parte que desvió Henry y casi entra). En defensa no sufrió porque ellos no crearon nada por bandas. Así, sí.
Márquez: Mal: impreciso, despistado, precipitado. Falló demasiados pases fáciles. No porque los enviara al contario, que algunos también, sino porque complicaba mucho al receptor: pases atrás cuando el compañero va en carrera, cambios de juego que se quedaron cortos, etc. Lleva dos partidos horribles. Suerte que los delanteros del Celtic eran dos troncos, pero ya se vio cómo se las hizo pasar Oliveira el sábado pasado.
Milito: No estuvo tan mal como Márquez en el juego, pero tuvo el infortunio de aparecer en la foto de los dos goles en contra: en el primero puede hacer poco, como Valdés, porque la jugada es buena; pero en el segundo la caga bien cagada. El resto del partido estuvo firme, bien en la anticipación y sacando el balón con solvencia. Pero claro, si te meten dos goles en Europa y en los dos estás badant...
Puyol: Su puesto es el lateral, diga lo que diga él y cualquier otro. De central ya no vale, porque los otros tres son mejores que él en ese puesto. Incluso Thuram. Hasta ahora, Puyol ha suplido sus carencias tácticas con garra, pero ya se acerca a los 30 tacos y lleva muchos años en el taco, valga la rebuznancia. De lateral derecho lo hace bien, sube continuamente y ayer incluso fue capaz de poner un centro buenísimo que casi culmina Henry. Que se quede en la banda.
Touré: Un muro. A parte de cortar casi todo lo que pasa por su zona de influencia, que es muy amplia, el tío no pierde un balón. Sus controles orientados son más propios de un mediapunta talentoso que de un tipo de su tamaño. Además, se las lleva por arriba, con lo cual es imprescindible en todos los partidos de la Champions contra equipos británicos, alemanes e italianos.
Deco: Perdió muchas menos bolas de lo habitual, lo que demuestra lo madres que fueron los centrocampistas del Celtic. Tiene tanto oficio con el balón en juego como irresponsabilidad con el juego parado (protestas, tanganas, etc). La tarjeta que le sacaron es para correrlo a ostias. Se merecería perderse un partido importante por culpa de eso. Se entendió bien con Messi. menos con Henry.
Iniesta: Algo le pasa. Ayer fue el peor de los seis que jugaron de inicio de mediocampo hacia arriba. Claro que ser el peor en su caso no quita que jugara bien al primer toque, no perdiera balones y contemporizara el juego con el marcador a favor. Pero aun así estuvo muy mal para lo que en él es habitual. En mi opinión, se equivoca en los dos goles del Celtic: en el primero hace una ayuda demasiado larga a Puyol cuando éste no la requería; en el segundo, el tío que centra le supera con demasiada facilidad. No es normal. Además, no arriesgó nada, tal vez porque es el más listo de todos y vio que por primera vez en año y medio sus compañeros, los cracks, los fantástiscos, estaban entonados. Estará cuando se le necesite.
Messi: Volvió a ser Messi, y con eso está casi todo dicho. Los volvió locos a todos y, sin ser uno de sus partidos extraordinarios, metió dos e impregnó al equipo de su verticalidad.
Henry: Dio la sensación de ser el menos participativo de los de arriba y aun así se pudo ir a casa con cuatro o cinco goles en el saco. Hizo los movimientos precisos en los momentos oportunos. Siempre estaba solo porque siempre encontraba el hueco. Su gol es la marca de la casa. No hay nadie que haga eso mejor que él.
Ronaldinho: Pues eso, Ronaldinho, y no Caipirinho. Le debe unas cuantas rondas al entrenador del Celtic, que le puso enfrente a un chavalín de 19 años que sólo había jugado 21 minutos esta temporada...en la Copa escocesa. Recibió casi siempre de cara o en carrera, y no de espaldas como nos tiene acostumbrados desde hace tanto y tanto tiempo. Yo no sé si hasta ahora no podía o no quería, o si simplemente ayer se vendió ante toda Europa con la vista puesta en Junio. En cualquier caso, bueno para el Barça.
En la segunda parte salieron Xavi, que lo hizo todo bien; Eto'o, que dio el tercer gol (qué acojone debe dar un equipo que te está metiendo un soberano y baño y en el 75' te saca del banquillo a un jugador como Eto'o); y Guddy, que en lo poco que estuvo en el campo fracasó porque lo volvieron a poner de ariete (con lo fácil que era adelantar a Iniesta y poner al bacallà en el sitio que le corresponde...pero, vamos, sería pedirle demasiado al pechofrío de Neeskens)
lunes, 11 de febrero de 2008
Sevilla - Barça (Liga, 9 de febrero de 2008)
Planteamiento: La llegada del novio de mi hermana
Hace no mucho tiempo que atravesamos una depresión brutal: no nos hablábamos o lo hacíamos con resquemor. Cada uno iba a la suya. En éstas, llego él: un tipo alegre, bien vestido, de conversación agradable y maneras afectuosas, siempre dispuesto a echarte una mano. El nuevo novio de mi hermana fue un soplo de aire puro para la familia. Los domingos eran diferentes, mucho más gratos. Mi madre recuperó la ilusión de cocinar la paella. Tomábamos postre y todo, y eso que en casa nunca nos ha gustado el dulce. Pero cómo decir no a esos deslumbrantes pasteles (siempre distintos, siempre deliciosos) que invariablemente traía nuestro nuevo invitado.
Fue una época muy próspera. Tras un par de años de felicidad casi completa, incluso nos fuimos de vacaciones juntos. Todos: mis padres, mi hermana, su novio y nosotros dos. Fue maravilloso. Una semana en París, el viaje que siempre habíamos soñado. Sin él (el aspirante a cuñado) no hubiéramos ido nunca. Se encargó de todo: los alojamientos, los vuelos, la ruta y los tickets para las visitas ineludibles. Nunca supimos por qué nos salió tan barato. En cualquier caso, fue gracias a él. Yo sabía que tenía pasta porque conducía un BMW deportivo y vivía en la parte alta, muy alta, de la ciudad.
Esa mirada
Para el último fin de semana del viaje, nos tenía reservada la más bonita de las sorpresas: una visita a Versailles, un pueblo precioso. La visión de los jardines, esa majestusosa extensión verde iluminada por el colorido de las miles de flores distintas allí reunidas, es un recuerdo que no se me olvidará en la vida. Disfrutamos a tope esos tres días. Estábamos en el paraíso, y yo quise inmortalizarlo. Reuní a toda la familia e hice una foto para el recuerdo. Nada podía ser mejor, aunque me pareció que mi cuñado, que ya era mi mejor amigo, estaba un poco ausente.
De vuelta a casa, revelé las fotografías y las subí al Flickr. En una de ellas, aparecía él: el más grande. Hace un montón de aquello, y desde entonces han ocurrido muchas cosas -todas malas- pero por entonces (aún) todo era perfecto. Por alguna razón, acompañé la fotografía de un comentario que expresaba un tímido reproche hacia nuestro guía y mentor: él nos había llevado hasta ahí, pero en el día más bonito vi alguna cosa rara en su comportamiento y en su mirada. Y lo escribí en ese comment. Mi hermana y todos los demás me censuraron, por supuesto. Con razón, pensé entonces. Me equivocaba. Se equivocaban ellos también.
Nudo: La metamorfosis
Después de aquel viaje inolvidable, el novio de mi hermana nunca volvió a ser el mismo. Seguía viniendo los domingos a casa, pero la atmósfera era diferente: ya no participaba tanto en las conversaciones, venía sin afeitar, con ojeras y dejó de hacer cariñitos a mi hermana. Yo me di cuenta enseguida, pero al parecer era el único que lo notaba. Se lo comenté a mi novia, que tiene vista de lince para estas cosas, y me contestó que eran imaginaciones mías. Que, como siempre, iba a contracorriente. Que hablaba por envidia o por llevar la contraria. Pero a mí ese no me engañaba...
Por fortuna, se habían unido algunos a la familia otros miembros que nos permitieron mantener el estado de euforia y optimismo: yo tenía predilección por el primo Andresín, que vino del pueblo a las 12 años y me cautivó desde el primer día; estaba Leo, que también vino de pequeñito, aunque de mucho más lejos, y al que iba a ver solo cada fin de semana cuando el resto de la familia ni sabía que existía; y hace poco se unió otro chiquito, aún más joven, que había crecido en el pueblo de Lleida donde nació nuestro tío-abuelo Josep Maria. Todos ellos contribuyeron, en menor o mayor medida, a hacer de nuestra familia un clan unido y feliz. O al menos eso parecía.
Sin embargo, yo estaba obsesionado con ese tío, el novio de hermana. Estaba jodiendo todo lo que contribuyó a construir, y allí nadie se daba cuenta o no quería verlo. Seguía trayendo los postres cuando venía a casa -cada vez más de tanto en cuanto- pero de aquellos deliciosos pasteles, ni rastro. Como mucho, alguna tarta de manzana preparada, de esas cutres. Había dejado de esforzarse lo más mínimo en agradar. Pero ni mi hermana, ni mis padres ni el resto de la familia le daban importancia a esa súbita transformación en su comportamiento.
Empezaron los desencuentros: en septiembre, nos prometió que nos conseguiría entradas para el gran premio de Mónaco pero a la hora de la verdad no cumplió y perdimos el dinero de los billetes de avión; en diciembre, dijo que le podríamos acompañar a Japón, donde tenía que cerrar un proyecto a escala internacional, pero luego nos contó que unos brasileños se le adelantaron y le levantaron el negocio.
Desenlace: La putrefacción
Hacía tiempo que allí olía a podrido. Las fiestas navideñas fueron pura fachada. Para entonces, yo no lo podía ni ver, y ya no disimulaba la repugnancia que me producía el tipo. Argumentaba mi malestar a quien me quisiera escuchar. Los pocos que lo hacían no daban crédito a mi desesperanza. Decían que no se podía dudar de él, que él nos había convertido en lo que éramos, una familia feliz. Por lo que a mí respectaba, hacía meses que se me había olvidado los tiempos felices de París.
De Navidad a verano no cambió nada. Cada domingo era un martirio para mí. Había clichado al tipejo desde hacía ya muchos meses y el tiempo me daba la razón día sí y día también. No podía soportar odiarle en secreto. Y encima, los demás le colmaban de elogios cada vez que traía una puta tarta de manzana precocinada. La gran mentira de las tartas de manzana: tan dulces como falsas. Pero claro, yo no podía hacer nada. Era un mindunguis. Visionario, pero mindunguis. Aun así, albergaba esperanzas de que mi hermana le diera boleto en verano.
Pero no lo hizo. La muy gilipollas no lo hizo y los tontos de mis padres la apoyaron en su decisión. Se creyeron sus falsas promesas. Que cambiaría, que volvería a ser el del principio. Hizo caso a sus amigas envidiosas, que le insistían en lo guapo y bueno que era, en la de novias que iban a cortejar en cuanto saliera de ella cualquier asomo de desdén hacia él. ¿Cómo lo iba a dejar escapar si todo el mundo lo quería?
¡Bah! Aquello era el final. Ya no había nada que hacer. La podredumbre empezó a alcanzar incluso a los recién llegados. A Eric, por ejemplo, uno de los últimos en unirse a la familia, que tan mono y orondo parecía cuando vino..., y ahora da asquito verle. E incluso, ¡horror!, a mis familiares favoritos: al pequeño Leo, que tan buenas migas hizo con el falso prestidigitador, y ya empieza a parecer una copia mala del niño travieso y genial que había sido hasta el momento; y a mi mayor debilidad, Andresín, al que vi triste y deprimido por los campos de Sevilla, hace sólo un par de días.
Todo está podrido. Ya nada puede ir a peor. No me consuela que ahora todos los de la familia me vengan y me digan al oído que yo tenía razón. Bueno, no me consuela, pero alimenta un poco (más) mi ego. Yo tenía razón. Claro que tenía razón. Yo casi siempre tengo razón en estas cosas. Aun así, hay algún imbécil en la familia que a estas alturas aún va diciendo que el tipo no puede ser tan nocivo, que ahí hay algo que no encaja. En fin, también mi madre me sorprendió 40 veces en mi habitación con la peste a porro y la pobre se hacía la sueca. El amor, el desamor.
Créditos: Transcripción para memos
Pues eso. No tenía ni putas ganas de hacer una crónica del Sevilla-Barça y en su lugar he escrito un cuento basado en hechos reales. Tampoco hubiera podido hacer un 1x1 tan riguroso como acostumbro, ya que me perdí parte de la primera mitad del partido porque estaba haciendo la crónica del DKV-Madrid. Y entre lo poco que vi, hubo cinco llegadas claras del Sevilla y tres pases malos de Iniesta. Entonces pensé: si la metástasis ha llegado hasta Iniesta y la medicación para la segunda parte es eso que hay en el banco (que es precisamente lo que provocó el cáncer), casi mejor me lo ahorro. Así que la segunda parte la escuché por la radio de camino a casa.
A mis inteligentes lectores no hará falta explicarles en qué personaje real está basada la figura del hermano de mi novia, ni quién representa que es mi familia, ni cuál fue ese viaje a París, ni dónde se encuentra esa "majestuosa extensión verde". Algunos personajes secundarios de la historia (Andresín, Leo, Eric, etc) aparecen con sus nombres reales, y otros de los objetos y circunstancias descritas son fáciles de identificar ("la gran mentira de las tartas de manzana", dulces pero falsas, son esos goles a balón parado con los que el protagonista logró engañar a unos muchos; esas experiencias frustradas en Mónaco y Japón corresponden a algunos de aquellos títulos tirados a la basura). Y el que necesite una transcripción más clara, es que no aún no se ha dado cuenta qué pasa en Can Barça y hacia dónde nos dirigimos. Nada grave, en cualquier caso. A peores cosas no hemos puesto remedio a tiempo la familia culé. Y así nos va.
Que nos sea leve en nuestro viaje por los tiempo oscuros que tienen que venir.
lunes, 4 de febrero de 2008
Barça - Osasuna (Liga, 3 de febrero de 2008)
Vaya por delante, muchos de vosotros lo sabéis, que la primera vez que vi jugar a Messi no creo ni que tuviese pelos en los huevos. Él, que yo ya me los depilaba. La primera vez que le dije a alguien que sería un crack mundial, en plan "acuérdate de este nombre", no creo ni que fuera juvenil. Uséase, hace muchos años ya. Ahora ya es una estrella mundialmente reconocida. Demasiado pronto, tal vez.
Lo que vi el jueves contra el Villareal en Copa me produjo sensaciones encontradas: por una parte, sigue siendo uno de los escasísimos jugadores que te hace mantener la vista absorta en el juego cada vez que coge la bola, porque en cualquier momento del partido y en cualquier parte del campo puede hacer algo increíble; por otra parte, Messi ya no es el chaval ilusionado que lo peleaba todo y hacía lo que fuera por agradar. Está mucho más estático en el campo, no sigue a su par en defensa a no ser que haya sido él quien ha perdido la posesión y tiene tanta confianza en su gambeta que demasiado a menudo se olvida de jugar en equipo.
Esto es lo que pensé tras el partido contra el Villareal, en el que hizo cosas extraordinarias. Después del partido de ayer, en el que sólo tuvo tres mini chispazos, ya me estoy empezando a preocupar de verdad. Que se carguen ya a Camerún, porque Messi no puede jugar dos partidos por semana. Ya lo decía Perarnau.
El virus de la fatiga
La otra mala noticia de la semana es el regreso de Fatinginho Gaucho. Su partido contra el Villarreal se resume tal que así: 20 minutos haciendo el payaso en la banda (dos de ellos esprintando y haciendo skipping como un chalado y los 18 restantes soltando piernas por el esfuerzo) y 10 minutos haciendo el pena en el campo. Entre sus contribuciones al juego cabe destacar: despistar a Messi en el chute del penal, hacer dos pases al contrario (eso sí, sin mirar) y situarse de hombre boya para perder cuantas bolas le llegaron. También hizo un par de faltas, la cual cosa fue suficiente para que la prensa escribiera que se le vio "voluntarioso". ¡No te fastidia! ¿Voluntarioso? Un cero a la izquierda es lo que es.
Me invitaron también al Barça-Osasuna de ayer, pero la verdad es que no tenía ni putas ganas de ir al campo. Tarde desapacible y equipo insulso. Que vaya al estadio Rita the singer. La derrota del Madrid en la víspera, de la que me tocó hacer la crónica, no era una motivación ni todo lo contrario. Da igual lo que haga el Madrid. Mientras nosotros continuemos así, re de re. Aunque claro, ahora tenemos hilo musical en el estadio al estilo de los pabellones de hockey hielo (tatatatán tatán). Y no sólo eso. Tenemos un lema: Mecagoncony (¿"me cago en diez"?). Supongo que el lumbreras que se ha inventado esto y su "equipo de trabajo" tendrán unos 27 másters en marquéting entre todos, pero a mí me parece una memez. Una estrategia cutre y chabacana que se les debió ocurrir a alguna panda de imbéciles con traje y corbata, que borrachos perdidos después de alguna opípara comida de Navidad con el bacó y sus secuaces, hicieron un brainstorming y les salió eso. Si un caso, que jubilen a Manel Vic y que pongan en su puesto a Mermelada, ahora que se ha quedado sin curro. Y ya la hacemos del todo. En fin...
En cuanto al fútbol: como en la Copa, hicimos una primera parte decentilla y unos segundos 45' lamentables. No metemos un gol ni al arcoiris. Con Messi y Henry desaparecidos, sólo Bojan cumple delante. Y no es que esté especialmente afortunado, pero al menos hace en todo momento los movimientos correctos. Eso se ve en el campo. Lo vi contra el Villarreal. Bojan se mete hacia dentro y deja el carril para el lateral en el momento adecuado (no como Messi, que lo hace por defecto), se abre a banda cuando el juego lo requiere y entra en el área a degüello sólo cuando la jugada huele a opción de remate. Y además, es el único que dispara con intención. Ayer, dos chutes ajustadísimos a los palos que obligaron al portero a intervenir. No como Deco, que parece el primo gitano de Johnny Wilkinson. Por cierto, ¿por qué coño cuando un jugador de fútbol chuta alto se dice que "ha hecho un ensayo" si la marca, en rugby, se hace con la mano? En todo caso, sería un golpe de castigo o un drop, pero no un ensayo. En fin, la ignorancia, ya se sabe... Me encanta el rugby. ¡Qué gran deporte!
Decía... Leo, messing; Henry, lo mismo; Iniesta, a lo suyo, salvando el culo al hatajo de incompetentes que le rodean; y Milito y Valdés, en su buena línea. Los demás, fatal, horribles, de pena. Con dos honrosas excepciones, que además son dos de los que tengo en mi lista negra: Thuram y Gio 2Santos, decisivos ayer. Y Márquez, que tampoco lo está haciendo mal teniendo en cuenta sus antecedentes más cercanos.
Valdés: Muy bien. Blocó un trallazo en el minuto 93 que muy pocos porteros, incluido Casillas, hubieran osado atajar. Bien también en los balones aéreos. Y tiene otra cosa que me gusta mucho: en cuanto bloca, ya está mirando a quien dársela para sacar la contra con rapidez.
Zambrotta: Tuvo un par de partidos buenos cuando recuperó la titularidad y ahora ya vuelve a ser el mismo tronco de siempre. Entra al bulto y hace faltas innecesarias en los momentos más inoportunos. Y esos despejes al centro del campo sin siquera mirar...
Thuram: Donde dije torpe digo torete. Ayer fue el mejor defensor, por arriba y por abajo. ¡Incluso parecía rápido! Hizo tres cortes espléndidos en sendas jugadas de peligro, y no le recuerdo un mal pase en todo el partido. Impecable.
Milito: No flojea y eso es un alivio. Perfecto en la anticipación y un peligro latente en las jugadas a balón parado. Empieza a recordarme mucho a Ayala,uno de los mejor defensores que he pasado por la Liga española en los últimos años.
Abidal: Todo el mundo le ve fantástico. Nintendo. Tanto en Copa como ayer subió 200 veces y no puso ni una bola buena (¿alguien vio el centro de Coloccini en el Lopera? Eso es un centro, coño, no creo que sea tan difícil...). No se entiende con Henry y comete errores absurdos con el balón en los pies. Sí, vale, llega el minuto 93 y se pega un sprint de 30 metros para llegar a una balón. ¿Y qué?
Márquez: ¡Psé! No es lo del año pasado, que como pivote estaba más fuera de onda que un obispo en el Saratoga, pero sigue fallando muchísimos pases. Tiene una cosa muy buena, el desplazamiento largo, la cual cosa me confunde: ¿cómo un tío que la pone al pie en carrera desde 40 metros es incapaz de hacer un pase raso en horizontal a un tío que tiene al lado? Al menos, con él el el centro del campo, nos llevamos algún que otro balón por arriba.
Deco: No puedo comprender cómo un tío que tiene el fútbol en su ADN puede fallar tantísimos pases sencillos y chutar tan mal a puerta. Cubre mucho campo, hace bien el repliegue, saca el contrataque con fuerza y demás, pero es llegar a 10 metros del área grande y se le para el contador de ideas. Si realmente no hay que esperar más de él de lo que está dando ahora, puerta.
Iniesta: Estuvo flojillo contra el Villarreal, pero ayer volvió a ser el barómetro del equipo. Tiene un cambio de ritmo con el balón enganchado al pie que ni Asafa Powell. Casi mete un gol y todo. Y físicamente, está hecho un monstruo. Hasta para ir a abrazar a Xavi en el gol se pegó un sprint brutal. Es un genio.
Messi: Ayer estuvo los primeros 20 minutos y después se fue. Lo que más miedo me da es que antes, aun sabiendo los defensas que iba a regatear hacia dentro, no se la quitaban. Ayer ya le robaron unas cuantas. No me gustó su actitud contra el Villareal y no me gustó su juego ayer). Es un pecado ponerle en duda, pero yo creo que habría que dosificarle mucho más. Que pronto llega la Champions.
Henry: Otro que no puede jugar seguido. Su mejor virtud a día de hoy es que es lo suficientemente listo como para vivir al borde del offside. Y eso da goles, que se lo pregunten a Lineker o a Hugo Sánchez. Lo malo es que, quitando el partido contra el Murcia, aporta poco más que eso.
Bojan: En un partido gris, es capaz de chutar dos veces con peligro y dar un pase sensacional a Iniesta para dejarle en una mano a mano contra el portero. Y además, tuvo un casi gol en la última jugada de la primera parte. Y lo que nos queda.
Gio2 Santos: Bien, bien, sí señor. Le tengo un gato considerable, pero hay que reconocer que fue el único de los seis cambios hechos por el míster en los últimos dos partidos que aportó algo diferente. Y bueno. Su control en la jugada del gol de Xavi es de tener ganas. Fatiginho no va a por esa bola ni de coña. Como mucho sube el pulgar y aplaude el pase. Pero de ir a buscarla, lo sueñes. Le pone huevos aun siendo consciente que no gusta a la gente del Camp Nou.
Caipirinho: Muérete.
Xavi: Otro caso como el de 2Santos. Cuando vienen mal dadas, siempre sale con alguna de éstas. No era fácil empalarla. Y lo hizo perfecto. Tapando bocazas por otros cuantos meses.
lunes, 28 de enero de 2008
Atletic de Bilbao- Barça (Liga, 28 de enero de 2008)
El sábado me lo pasé muy bien viendo el AXA Barça – DKV Joventut en la redacción. El partido estuvo muy bien y la compañía también; Albert rajaba a la vez de tres árbitros, tantos como pantallas de televisión tenía en su marco de visión (un partido de la Copa África, otro de la FA Cup y el de básquet); un veterano especialista en baloncesto comentaba el partido desde su muy particular prisma del deporte y de la vida; y el resto, yo incluido, emitíamos sonidos guturales con cada triple estratosférico (hubo varios) y, sobretodo, con el mate de Ilyasova (minuto 2:27 del resumen de acbtv y futuro nº1 en las jugadas de la semana). En fin, muy entretenido. Además, me tocó hacer la crónica.
De hecho, de un tiempo a esta parte veo mucho más baloncesto que fútbol por la tele. Puede parecer oportunista decirlo ahora. Será porque lo es. O será porque damos pena por lo que ahora prefiero el básquet. O no, porque en básquet también hacemos el rídículo, y muy a menudo además. Pero al menos no resulta taaaaaaaaan aburrido ver un partido, y mucho menos verlo en directo. Vamos, que no cambio la mañana que pasamos con Peluti en el Palau d’Esports de Badalona asistiendo al DKV-Akasvayu por ningún partido del Barça de Rijkaard esta temporada. Ni de la anterior.
En cualquier caso, los que de verdad se lo pasaron bien fueron los aficionados de la Penya. Aunque perdiesen. Al inicio del partido, cuando la gente del Palau recibió a Dusko (¡vete ya, loser!) con pañuelos, la peña de la Penya cantaba “¡Dusko quédate!”. Después, durante el partido, los badaloneses se lo seguían pasando muy bien al grito de: “¡No sou un club, sou una secció!”. Reconozcámoslo, es muy bueno. Al final perdieron, pero vieron un partidazo y se rieron a gusto.
Si en básquet no llegamos a ser un club y nos quedamos en secció, en fútbol no llegamos siquiera a ser un equipo. Somos un equipinho (entiéndase la terminación –inho como un sufijo de carácter peyorativo al estilo de –ucho). Un equipucho, vaya. El mecagontódromo fue creado para lunes como hoy:
Valdés: Hizo lo que pudo, que es mucho pero es menos de lo que podría haber hecho otro. Dicho de otra manera (una manera arbitraria e injustísima con él): la sensación con la que me quedo es que el gol del Atletic, a Casillas no se lo meten. Me sabe mal escribirlo, porque VV no sólo es de los pocos que se salva con nota sino que además , con Iniesta, es el único que tiene huevos para dar la cara delante de la prensa después del partido en días como el de ayer, pero este match, con Iker, son tres puntos al zurrón. Es así de triste y así de cierto.
Zambrotta: A todo un campeón del mundo debería hacerle reflexionar el hecho de que seamos tantos los que echemos de menos a un patán de la calaña de Oleguer. Atención al dato: Oleguer, que lo más redondo que ha visto es la chapa del burro catalán que lleva en la chupa mugrienta que se pone cuando va a los conciertos de sus amigos escisionistas, rinde más que este sinvergüenza. Ale, vete a hacer la pasarela a Milán, a ver si te engancha alguna banda de osos amorosos a la salida del desfile y te dejan la retaguardia como el coladero que es nuestra parte de atrás. Una autopista sin peaje por la que circularan tantos ositos del amor como extremos se te rifan partido sí y partido también. Te iban a dejar el 'Kaka' como la bandera de Japón. Y tu mujer y tus coches, que rulen a modo de leasing entre los socios afrentados. ¡Mamón!
Thuram: Otro que tal. Le voy a llamar “el de negro”. No por su piel, sino porque a éste se le valora como a los árbitros. Si no se sabe de él en todo el partido, buena señal. Ahora, a la que el locutor le nombra, cagada la hemos. Aun siendo, con Puyol, es el que más veces tocó ayer el balón, casi no me di cuenta que estaba en el campo hasta que lo vi en la jugada del 1-1. Y claro, cagada pasturet.
Puyol: Que uno de los centrales sea un tocho, vale. Cuando los dos lo son, jodido. Vale que cuando uno hace lo que puede no está obligado a más, pero claro, si cobras unos cuantos millones de euros al año, fóra bo que fueses capaz de hacer bastantes cosas. Este tío lleva 73 años jugando al fútbol y aún no entiende casi nada del juego. No sé qué coño hacía en el área del Atletic en la única oportunidad que tuvimos en la segunda parte, pero ya que estás ahí, chico, haz algo positivo. Por una vez en tu vida, piensa. Cualquier jugador que tenga el juego en la cabeza, en esa jugada se abre de piernas y deja que pase el balón. Él, no. A lo bruto. A lo torpe. Y dicen que de joven era ariete. Pues nada, a-riete a tomar por culo al Tottenham, majete.
Sylvinho: Que juegue un partido está bien. Que juegue dos seguidos, no está mal de vez en cuando. Pero más ya no. Su procesador peta. Alt + Ctrl. + Supr. Click en Administrador de tareas > Procesos> Terminar Proceso. La culpa del gol en contra es en gran parte suya (a pachas con Henry). Ya lleva unos cuantos años aquí y debería saber que el concepto cobertura es una quimera para los extremos de este equipo (a no ser, claro, que estés en el Camp Nou y tengas la desfachatez de hacer un sprint de repliegue de cara a la galería con la exclusiva finalidad de arrancar un aplauso de la masa borreguil). Al menos se internó un par de veces en el área, pero el único buen centro que puso el que apareció para rematar fue…Puyol.
Xavi: Se ve que jugó. No tuve constancia de ello. Espera, espera… ¿Sí? Dime, dime… Sí, me dicen que es el que cambiaron por Edmilson. ¡Ah! vale, vale. Pues nada. En campos como San Mamés, donde la brega se da por supuesta, el tipejo este se esconde como el capitán Haddock de la Castafiore. No le busques que no le encontrarás. Se lo traga la tierra. Como a Antonio Anglés. Ale, ya me he hartado de defenderle. Cobarde.
Deco: Éste, todo lo contrario. Le va la marcha y en partidos como el de ayer se nota. Lo cual no es indicativo de que lo haga bien, porque de él se espera algo más que de…Víctor Muñoz, por poner un ejemplo. No es suficiente con poner carácter. También hay que poner bien el cuerpo cuando rematas a portería. Uno de las reglas de oro del disparo a puerta es: cuerpo atrás = pelota arriba. Te la explican cuando eres alevín, pero se ve que Deco faltó a clase ese día. Debía estar armando gresca en alguna favela.
Iniesta: La mejor noticia del último año y medio en Can Barça es que Andrés de todos los Santos ha renovado hasta el 2014. Un contrato muy largo para mi gusto, pero espero por nuestro bien que él no se acomode como han hecho tantos otros. Sería el tiro de gracia. Ayer fue otra vez el mejor. Como siempre. Le pegaron 200 palos, provocó todas las tarjetas del rival y aun así no se escondió como otros. Y eso que le tocó hacer otra vez de pivote defensivo, tarea que le resta capacidad de desequilibrio pero que tiene que hacer él porque sus dos compinches de ayer en el centro del campo son sencillamente incapaces de dar las mínimas garantías en esa posición. Si el morfinómano del míster viera más allá de la niebla de cáñamo que le nubla la vista le hubiera subido al extremo cuando sacó a Guddy por Bojan. Pero qué va…
Bojan: Justo antes de que la enchufara, estaba pensando que por primera vez desde que lo veo jugar (y ya hace bastantes años) iba a rajar de él. Pero lo que tienen los grandes jugadores es que hacen callar hasta a los cronistas más certeros y mordaces, como es mi caso. Pese a todo, tengo que decir con todo el dolor de mi pluma que no le veo bien. Está atrapado por las ataduras tácticas a las que le somete el imbécil de su entrenador. Como ni Dios le hace caso, Rijkaard debe pensar: “Bueno, el chaval este parece educado y hace caso de sus mayores”. Pues mal. Tonto del culo. Porque a un talento así no se le reprime. Bojan no está dando ni la mitad de lo que puede dar. Cuando la tiene la mete, porque es muy bueno, pero ayer no le vi nada más que una vez. Y eso no mola. Creo que es mejor que salga del banquillo. Rendirá más. De momento.
Henry: Resulta que a Thierry el dandy no le gusta jugar en campos estrechos. Tiene pinta de convertirse en el típico listillo que sólo rinde en los partidos de casa, para agrado de su público. Por mí vale, siempre que le rebajen el sueldo a la mitad. A prendre el pél a la iaia turista, hombre, que a mí no me la das con rocafort. Qué manera de esconderse el tío. Si os fijáis en el gol, el desgraciao ni siquiera le disputa el balón aéreo a su par. Qué poca vergüenza.
Messi: Debe ser una putada ser hincha de un equipo que se enfrenta a Messi. Cada vez que coge el balón, acojona. Siempre parece que puede ser gol, aunque la agarre en su propia cancha. El problema es que casi nunca es gol. O hace un quiebro de más, o se la pasa al torpe, o llega cansado al momento decisivo de la jugada o le pegan el gran palo. Es bonito verle jugar… Iba a poner un pero aquí, pero…no. Con él no. Paso. Es hermoso verle jugar. Y punto.
Edmilson: Si estaba bien, tenía que haber jugado de inicio. En el rato que estuvo no hizo nada.
Guddy: El gilipollas del míster lo sacó en plan Alexanco. Aún no ha entendido que el bacallà no funciona como delantero. No pudo hacer nada porque salió justo cuando el equipo encajó el gol. Vaya ganas.
Villareal- Barça (1/4 Copa del Rey ida, 24 de enero de 2008)
lunes, 21 de enero de 2008
Barça-Racing (Liga, 20 de enero de 2008)
Lo bueno de mosquearte con la novia en el único día de asueto de la dura semana laboral es que tienes toda la tarde del domingo para leer El País... y para seguir la jornada de Liga. En este orden. En circunstancias normales, El País del domingo me dura toda la semana: el diario, permanentemente encima de la mesa del comedor o, en su defecto, en el revistero; el suplemento Domingo, en el suelo, a los pies de la mesita de noche de mi habitación; y la revista El País Semanal, en la bolsa que me llevo al curro, para leerla durante la hora del tupper (cuando no hay una conversación sobre sexo con la niñas, cosa que ocurre frecuentemente gracias, en gran parte, a mi habilidad para relacionar cualquier frase inocua, tema de actualidad o acción cotidiana con tetas, culos y coitos).
Bien. Ayer fue una jornada dominical distinta. Mi novia se molestó conmigo por quitarle sin consultar el programa de cotilleo que estaba viendo para poner el balonmano. Me mandó a la mierda y dio un portazo, lo que interpreté como una invitación a coger El País e irme al bar de la esquina a ver el fútbol. No eran ni las 18.30 horas. En media hora jugaba el Madrid en el Calderón y seguidamente, el Barça. La tarde pintaba bien.
Una vez en el New York, la primera vez que levanté la cabeza del periódico (aún no me había dado cuenta que el derby madrileño ya se estaba jugando), fue para ver a Raúl señalándose el dorso. A tomar por culo. Durante la primera parte, volví a mirar la pantalla unas cuantas veces más. El partido era entretenido. Para cuando marcó RvN, estaba en la sección “España” del El País. Desde entonces hasta que acabó el partido apenas volví a levantar la mirada.
Con el pitido inicial del partido del Barça, ya estaba por la sección de Deportes (la última del diario desde que han cambiado el diseño y Economía ha pasado más adelante). Entrevista a Raúl. Me leí la sección durante los primeros 10 minutos del partido. Casi me supo mal finalizar el diario. Para lo que había que ver en la tele…Así que cogí el Domingo. Gallardón. Interesante, bastante más que lo que daban por la tele (a saber: un negro con tatus en el cuello que parecía salido de la gang de Snoop Doggy Dogg rifándose a Puyol cada viaje). Por suerte o por desgracia, mi amigo Jordi vino a hacerme compañía al final de la primera parte, y desde entonces me tuve que tragar el partido. Pero no hay mal que bien no venga. Aguantar el peñazo me sirve al menos para escribir el 1x1:
Valdés: Perfecto. Le sienta bien el look de portero de Luz de Gas. Tuvo una faena y la resolvió. El partido no le exigió más.
